En medio de la estruendosa caída del actual sistema, la era de la ebullición global y las guerra en el oriente medio la utopía de la Casa Común como respuesta a la vida hoy amenazada esta en marcha y con ello se van sentando las bases de la Nación Humana Universal a la que aspiramos.
Esta exposición fue presentada en el conversatorio sobre Cambio climático y Economía en un contexto de guerra en el medio oriente organizado por el Partido Humanista Internacional.
La Red humanista de ecología social y cambio climático, de la que formo parte, viene estudiando la relación entre acción humana, cambio climático y economía desde hace algunos años. Llevando estas reflexiones a los tres últimos Simposios del Centro Mundial de Estudios Humanistas (CMEH).
En el VIII Simposio, el año 2021, organizamos un conversatorio sobre el tema “La relación entre el ser humano y la naturaleza según el nuevo humanismo”. Concluyendo que recuperar el camino de la adaptación creciente requería replantear el tipo de relación que tenemos con la naturaleza, pues nos coloca en dirección evolutiva.
El año 2023, en el IX Simposio, presentamos un estudio metódico desarrollado por la Red, denominado: “La crisis climática y su superación, el punto de vista humanista”. Aquí se partió de la realidad de la crisis climática, afirmando coincidentemente con el Partido Humanista Internacional, que esta crisis es consecuencia de la forma en que los grupos de poder económico y financiero, alineados con los gobiernos de nuestros países, fueron estructurando la sociedad para garantizar la acumulación de capital, sin tener en cuenta a las personas y menos aún los límites planetarios. Una forma de acumulación que se consolidó con la primera revolución industrial, una carrera que ha crecido como bola de nieve complejizándose de tal manera que nos ha colocado frente la llamada “era de la ebullición global”, como le denomina la ONU, dada la rapidez con la que se están produciendo los cambios climáticos poniendo en grave riesgo los ecosistemas que sostienen la vida, debido al calentamiento global. Situación en la que este tipo de sociedad que coloca el dinero como valor central en la sociedad nos ha colocado, una orientación hacia la destrucción de los cimientos de la civilización humana. Salir de este bardo, requiere de un cambio de timón y ello solo es posible y depende de la acción humana, como lo menciona Silo.
Posteriormente estudiamos la relación entre la ecología social y la economía presentando estas reflexiones en el X Simposio del CMEH, el año 2025, en un conversatorio que denominamos: “La Utopía del Cuidado de la Casa Común, la respuesta a la vida amenazada”.1
Las conclusiones de este conversatorio fueron las siguientes:
- La necesidad de reconocernos como seres cohabitantes de la tierra es decir que compartimos este hábitat con otras especies que en sus interacciones posibilitan la existencia y la evolución de la vida.
- Aceptar que somos responsables del cuidado de la casa que habitamos en tanto seres transformadores de realidades y con poder para decidir respecto a la suerte de las otras especies que cohabitan la tierra.
- Poner en evidencia que una élite que cosifica al ser humano se ha impuesto. Un pequeño grupo. Según Oxfam, desde 2020, la riqueza conjunta de los cinco hombres más ricos del mundo se ha duplicado. Durante el mismo período, la riqueza acumulada de cerca de 5000 millones de personas a nivel global se ha reducido2. Esta realidad muestra que son muy pocas personas las que se apropian del todo social y que además han degradado, para sus intereses particulares, el sentido de la palabra economía que significa en su origen: la gestión de la casa que habitamos.
- Que corresponde en este complejo momento que la acción humana se oriente a recuperar el sentido del cuidado de la casa común desmontando los círculos viciosos que entrampan ese avance.
- Reconocer que desde distintos lugares del planeta se vienen dando respuestas a la vida hoy amenazada por la locura de la guerra y la crisis climática generándose un círculo virtuoso que es difícil dimensionar en medio del gran estruendo de la caída de esta forma civilizatoria ya caduca.
Pongamos atención por un momento en las amenazas que enfrentamos, solo resaltando algunas de estas:
La era de la ebullición global se ha instalado. Este es el término utilizado por la ONU para afirmar que como humanidad no hemos logrado alcanzar las metas propuestas para controlar las emisiones de gases efecto invernadero al 2030. Las cifras presentadas en el Informe sobre el estado del clima por la Organización meteorológica mundial indican que respecto al 2023 “los datos en tiempo real muestran que los niveles de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, gases contribuyentes al efecto invernadero, siguieron aumentando en 2024. “En cuanto a la temperatura media global, cada uno de los últimos diez años, de 2015 a 2024, fue individualmente uno de los diez años más cálidos registrados.”2
Un sistema que usa al ser humano y la naturaleza para beneficio de unos pocos y que se sostiene en lógicas como: la especulación financiera, los Tratados de libre comercio (TLC), las guerras, la apropiación del conocimiento acumulado por la especie humana mediante patentes, la división del trabajo global (países del Sur exportadores de materias primas y agua frente a los países del Norte industrializados). Una división del trabajo que acrecienta las desigualdades. Un estilo de producción que provoca la destrucción de valiosos ecosistemas que son fuente de conocimiento y del hábitat que sostiene la vida; y que evade la internalización de sus costos ambientales o mejor dicho los distribuye en la sociedad. Como dice Tony Robinson “Seguimos generando riqueza sin sentido, información sin sabiduría y poder sin dirección. Al mismo tiempo, la propia Tierra está siendo empujada hacia el agotamiento por una civilización cuyo principio organizador es la acumulación y no la humanización".4 Es un sistema que se retroalimenta con el temor a la muerte, a la perdida de lo que “supuestamente se ha ganado” y en la violencia estructural.
El consumismo exacerbado y la práctica del usar y tirar. Este mecanismo retroalimenta el cambio climático y presiona sistemáticamente los límites ecológicos del planeta. Responde a una lógica del crecimiento sin límites, asumiendo erróneamente que el planeta es infinito. Y que considera que los mares y los países del Sur son su basurero. Decisiones basadas en núcleos de ensueños colectivos que se retroalimentan con imágenes que “sostienen” este delirio psicosocial.
Efecto de las guerras en el calentamiento global. Una evaluación cuantitativa del impacto del gasto militar mundial en las emisiones de CO₂ muestra que la guerra contra el terrorismo de 2001-2011 y la guerra entre Rusia y Ucrania de 2022 provocaron un aumento de la intensidad de las emisiones de CO₂ que representa el 27% de la variación total en la intensidad de las emisiones de CO₂ entre 1995 y el 2023. En los escenarios en los que el índice del gasto militar mundial supera los umbrales del 12 % o del 24 %, los objetivos climáticos de 1,5 °C o 2 °C serían inalcanzables a finales de siglo,5 lo que hace evidente la necesidad de encontrar nuevas formas de resolver nuestras controversias, si no queremos seguir añadiendo un factor adicional al calentamiento global.
¿Cuáles son las salidas frente a estas amenazas?
En primer término, evitar caer en el nihilismo y perder la esperanza. Lo que corresponde es poner el ojo en aquello que esta naciendo. Vemos infinidad de experiencias que desde la base social y a escala local se vienen produciendo alrededor del mundo, muchas de ellas que empezaron como ideas pequeñas hoy han escalado a modelos nacionales. Por allí esta lo que nace y que va abriendo camino a la construcción de la Nación Humana Universal. Ello requiere tener la capacidad de reconocer aquellos círculos virtuosos que se vienen produciendo, en medio del caos, y que animan la esperanza.
Círculos virtuosos que orientan el camino para salir de la encrucijada
- Decrecer para transformar. Cambiar el sentido común de la necesidad del crecimiento sin límites en la economía, poniendo como centro la vida. Ello requiere que el nuevo paradigma emergente se instale como sentido común: el cierre del ciclo de vida ambiental de los productos, la reducción del consumo exacerbado, el descarte de la obsolescencia programada como forma de producción y muy especialmente orientar el uso de la ciencia y tecnología al servicio del bien común.
- Desmontar el extractivismo. Establecer relaciones económicas entre el Norte y el Sur, apostando por el desarrollo científico y tecnológico como política de Estado, articulando respuestas regionales entre los países del Sur en las negociaciones de inversión con las transnacionales y los países del Norte. Implica además abordar el incomodo tema de la justicia climática es decir establecer compensaciones por el sistemático saqueo de nuestros recursos naturales.
- Despojarnos de la creencia de que la vida termina con la muerte. Desde la ciencia y la espiritualidad se vienen produciendo experiencias que acercan al entendimiento de que la vida no termina con la muerte. La profundización de estas experiencias terminará por alumbrar un nuevo horizonte mental y espiritual.
- La recuperación de los momentos humanistas presentes en las diversas culturas originarias. Culturas que tienen distinta forma de vincularse con la naturaleza, y que son capaces de entender sus leyes y aprovecharlas en beneficio del ser humano, vienen aportando a la evolución humana de manera silenciosa. Su entronque con la ciencia y la tecnología en beneficio del ser humano está abriendo un nuevo horizonte científico y cultural.
- Apuestas políticas gubernamentales que colocan al ser humano como valor central. En distintos países del mundo, donde sus gobernantes dan respuestas humanistas se abre la posibilidad del despliegue de la creatividad humana en dirección evolutiva y se puede ver como la ciencia y la tecnología se coloca al servicio de la vida con resultados sumamente interesantes para el conjunto social.
- Dar paso a una cultura del consumo responsable. Requiere desmontar automatismos ya instalados que posibiliten cambios sustanciales en nuestro estilo de vida. Salir del espejismo del ensueño del éxito mal entendido revalorando la dimensión humana del conocimiento sin límites como expresión de la nueva humanidad. Silo siempre ha tenido la bondad de transmitir con nosotros su esperanza en el futuro humano. Colocaba esta imagen que resume extraordinariamente el nuevo paradigma al que aspiramos, en una charla con Enrique Nasar:
“El ser humano del futuro no va a querer ganar y poseer cosas; va a querer sentir, crear, construir, aprender sin límite. No va a querer poseer, tener, controlar, ese humano comprenderá que hay millones de formas de desarrollar la emoción y el pensamiento, que hay una diversidad inimaginable de formas de sentir y pensar. Ahora la visión del ser humano es muy conductual y reducida, pero a futuro TODO IRA BIEN, TODO IRA PARA DONDE TIENE QUE IR.”6
La utopía de la casa común está en marcha
La utopía de la Casa Común como respuesta a la vida hoy amenazada, reconoce las leyes de evolución de la vida. Un proceso evolutivo que se da de lo mas simple a lo más complejo según ciclos y ritmos; pero también en procesos de diferenciación complementación y síntesis que permiten recuperar lo mejor de los momentos anteriores; que reconoce que todo está en estructura pues nada existe aislado sino en relación dinámica con otros seres; y en procesos determinados por relaciones de simultaneidad.7
En tal sentido como seres humanos toca recuperar nuestro lugar en el timón de este barco, siendo conscientes que como seres vivos requerimos del medio del cual formamos parte en este proceso evolutivo. Un medio ambiente que permite compensar la inestabilidad, la conservación de la estructura y el proceso de adaptación creciente.
El reconocer que como seres humanos evolucionamos con los otros seres vivos en relación de adaptación creciente, especies con las cuales compartimos los ecosistemas que sustentan la vida es además aceptar nuestra responsabilidad en el cuidado de la casa común y en tal sentido no permitir que un pequeño grupo de milmillonarios decida por nosotros. Se requiere igualmente reorientar la ciencia y la tecnología al servicio de la vida. Esta es una utopía que está naciendo y nos orienta hacia la Nación Humana Universal y que ya está tomando forma a través de diversas iniciativas que buscan desmontar los sistemas de explotación actuales y promover un futuro más justo, realmente humano y ambientalmente sostenible.
Los cambios que se están produciendo
Estos cambios que están ocurriendo, y cuya dimensión no llegamos a advertir, ya forman parte de una ola que esta creciendo y que son posibles porque personas, organizaciones, empresas privadas, pueblos originarios, gobiernos de talante humanista vienen remando en esa dirección, rompiendo el “orden establecido”. Aquí algunos ejemplos a emular.
Recuperando el sentido de la palabra economía. Son numerosas las experiencias de escala local que se están produciendo y que dan cuenta de nuevas formas de relaciones económicas orientadas al cuidado de la casa común. Experiencias que se instalan desde el territorio o que son pensadas desde la academia y van dando enmarque a prácticas sociales concretas, es el caso de la economía circular que ha inspirado la producción en ciclo cerrado de numerosas iniciativas empresariales de nuevo tipo como las denominadas empresas tipo B. La economía del bien común practicada por las empresas comunales agrarias en el mundo andino y que se basan en el principio andino “de dar sin perder, recibir sin quitar”.8 entre otras.
La transformación energética. Son muchas las iniciativas locales, nacionales y regionales orientadas a cambiar la base energética proveniente de combustibles fósiles. Podemos ver importantes esfuerzos locales y nacionales. En China con el desarrollo de vehículos eléctricos que inundan el mercado europeo. La creación de impuestos ambientales al carbono y royalties a empresas que explotan recursos naturales, como en Noruega, para financiar la restauración de ecosistemas y hacer reconversión industrial. Alternativas energéticas de escala local por comunidades que han decidido generar energía limpia al margen de la red troncal. Es el caso de Som Energia que provee energía verde 100% renovable. Cooperativa de consumo sin fines de lucro de Girona – España.9
Investigaciones científicas que atienden a las búsquedas humanas más profundas. Las ciencias como la biología, la física, la arqueología, la filosofía desde distintos ángulos se encuentran en explicaciones que nos acercan a respuestas sobre nuestro origen en el universo y nuestro rol en el cosmos. Por ejemplo, investigaciones científicas que muestran como hongos y plantas se alían para crear kilométricas tuberías de raíces que conectan a las especies vegetales entre sí y permiten que los bosques cumplan su función como sumideros de carbono.10
Promoción de alternativas tecnológicas limpias o cero desechos que apuntan a una economía circular, a la reducción de residuos mediante el reciclaje de los mismos, a la restauración de paisajes naturales para devolver el suelo fértil a los espacios urbanos. Como ejemplos se pueden acceder a documentales que abundan en estos temas y que se convierten en efecto demostración.
La agricultura y ganadería regenerativa. Como el caso de la agricultura orientada a producir alimentos saludables, la recuperación de los suelos que captan gases efecto invernadero, el retorno de las vacas a las praderas, la pequeña agricultura familiar que recupera saberes ancestrales, la red de agricultores que intercambia material genético de sus propios bancos de semillas , la transformación de la siembra del arroz en la India , que ha permitido fortalecer la agricultura familiar, la economía local, obtener más ganancias económicas a la par que reducir las emisiones de CO2 etc.
Nuevas formas de organización social y empresarial. Donde lo central de su accionar es el otro y el sentido del bien común. Se puede ver en las empresas tipo B. Las organizaciones cooperativas orientadas a producir a escala local incorporando al trabajador en la ganancia social.
Siembra y cosecha del agua. Tecnologías ancestrales de recuperación de fuentes de agua en las nacientes recargando los acuíferos.
Soluciones basadas en la naturaleza. Son muy variadas y tiene como criterio a la base la observación de la naturaleza. Por ejemplo, las de restauración ecológica, donde se pone la observación en la función que las diversas especies cumplen en los ecosistemas. Es el caso, por ejemplo, del rol de los castores en el control del flujo del agua. El caso de China de liberar los conejos en el desierto.
Recuperación de zonas desertificadas y degradadas. Reforestación de desiertos con el uso de tecnologías innovadoras, como drones, en países como China, India, Arabia Saudita e Israel. Corredores biológicos para recuperar áreas urbanas y conectar ecosistemas, como en Costa Rica. El caso emblemático de la India.
Economías locales indígenas. Que se yergen en medio de la fiebre del oro dando respuesta a las necesidades locales a la par que protegen sus ecosistemas y que muestran que es posible que la tecnología puesta al servicio del ser humano cambie la vida de las personas posibilitando el despliegue de su creatividad y destrezas en medio de la alegría de vivir en relación con el hábitat que los sostiene.
Experiencias de democracia participativa en la gestión ambiental del hábitat. Si bien no es claro cómo se configurarán las bases de la nueva institucionalidad el futuro que esperamos, si es relevante resaltar las experiencias de democracia participativa en la gestión ambiental del hábitat en los espacios urbanos y rurales, pues son los espacios más cercanos a la gente y a los retos que demanda enfrentar la crisis climática.
1 Ver conversatorio https://www.youtube.com/watch?v=IrxS2s__2HU
2 Oxfam. 2024. “Desigualdad S.A. 15 de enero 2024. https://www.oxfam.org/es/informes/desigualdad-sa
3 World Metereological Organization. 2024. State of the global climate.
4 https://www.pressenza.com/es/2026/04/las-semillas-de-un-renovado-movimiento-humanista-hacia-donde-vamos/
5 https://www.nature.com/articles/s41467-025-59877-x
6 Novotny. A. 2017. Relato de experiencia La Vocación como traducción del sentido. Parque de Estudio y Reflexión Carcarañá. Rosario, Argentina. Hace referencia a la charla inédita de Silo con Enrique Nasar en el 1997.
7 León. D. 2014. Un método para pensar. COAD, Rosario, Argentina.
8 Altamirano. G. 2023. Utopía Humanista Andina. Gama Gráfica. Lima, Perú.
9 https://www.somenergia.coop/es/cooperativa/sobre-nosotros
10 https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Las-comunicaciones-secretas-de-las-plantas
11 https://alliancebioversityciat.org/es/stories/comunitarios-semillas-bancos-peru-agrobiodiversidad-zonas
12 Hope https://www.youtube.com/watch?v=KW3l7pxVgkM
13 SPDA Actualidad Ambiental. 2021. https://www.actualidadambiental.pe/siembra-y-cosecha-de-agua/
14 Ver documental: EE. UU. liberó a unos cuantos castores en una “tierra muerta”… y lo que pasó después fue increíble. https://www.youtube.com/watch?v=f0sjwtNwER8
15 https://epicentro.tv/pucacuro-vida-energia-y-desarrollo/




